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   El mercado pide diálogo y confianza a 2005


2004 no parece haber sido un año fructífero para el mercado videográfico, tanto el del alquiler como el de la venta directa. Según todos los indicios, la facturación, en términos generales, habría mermado considerablemente en las cuentas de las compañías, de los videoclubs y las tiendas que venden películas (algunas más que otras), y lo que es peor, la desconfianza en el futuro del sector abonó en muchas de sus parcelas, mientras las redes de piratería crecían y, paradójicamente, aumentaban sus ganancias de manera escandalosa, a costa de la industria. En efecto, 2004, siguiendo la tendencia del 2003, no ha sido un año positivo para la industria, y así nos lo han reconocido todos los profesionales de la misma con los que nos pusimos en contacto. ¡Y han sido muchos!“Hemos dejado pasar una oportunidad de oro -nos decía un director de ventas- porque las cosas marchaban estupendamente y le hemos dado la vuelta a la tortilla, sin saber bien qué hacíamos”. Otro ejecutivo nos decía con tristeza: “Lo peor de todo es que le hemos dejado el campo abierto a los piratas, que se han multiplicado y han generado más dinero, para ellos mismos y sus mafias, que la industria en general”. Sin embargo, parece que esta situación ha creado un clima de debates en el mismo seno del sector, debates que buscan reparar las brechas abiertas en el mercado en los dos últimos años, tanto en el del alquiler como en el de la venta directa.

En busca del tiempo perdido