Jueves, 11 Diciembre 2014 13:48

El Cine y la Navidad van de la mano

  • Galería de imágenes
Valora este artículo
(0 votos)

Por estas fechas se estrenan (ninguna en estas navidades de 2014, que nosotros sepamos) y reestrenan todo tipo de películas navideñas. Es la tradición: juguetes, turrón, celebraciones, los Reyes Magos, Papá Noel.... Y cine. Para ver en el televisor de casa. La última en estrenarse (en diciembre del año pasado en salas) fue “El origen de los guardianes”(Paramount).

El cine abordó la Navidad desde que los Hermanos Lumière –en 1895– inventaran lo que se acabaría convirtiendo en el Séptimo Arte. En “La passion Lumière”, filmada en Francia en 1897, una de sus escenas lleva el título de “Adoration des Mages”. Pero no era Cine Navideño. En los 117 años que llevamos de historia cinematográfica, ya existen más de medio millar de películas, de las cuales el 80% se filmaron después de 1960 y el 90% tras la llegada del formato VHS, a principios de los años ochenta del pasado siglo.

Esto es debido al aumento del consumo de títulos con la implantación del “home video”. Las Navidades como feliz entronque familiar o, a veces, como fecha para una situación de tristeza y desesperanza (el caso de “¡Qué bello es vivir!”, filmada en 1946 por Frank Capra), han originado decenas de miles de metros de celuloide. Y en ellos han cabido los personajes de carne y hueso y los de animación.

A partir de 1980, los principales personajes de dibujos animados se enroscan en la Navidad de una forma reiterada. Walt Disney lleva los suyos a enrolarse en aventuras, con o sin Santa Claus. Pero también  el Oso Yogui, Beavis and Butt-Head, Charlie Brown, los Teletubbies, Tom y Jerry, los Simpson, Casper, Bugs Bunny, los Picapiedra, Félix el Gato, Garfield, Barbie, la Pantera Rosa, el Patito Feo o la Princesa Cisne, por mencionar unos pocos.

La mayoría de los argumentos que exhiben las películas navideñas son creaciones de los guionistas cinematográficos. Sin embargo, hay una historia única y excepcional que procede concretamente de la novela que escribe el escritor inglés Charles Dickens, la cual ha merecido numerosas versiones para el cine. Se trata de su lúgubre y edificante Cuento de Navidad, publicado en 1843. La primera versión que conocemos es la que se filma en los Essanay Studios de Chicago en 1908, de unos 10 minutos de duración.

El cine sonoro alarga más las secuencias dramáticas de esta historia y encontramos el primer largometraje sobre el cuento de Dickens en una producción norteamericana de Edwin L. Marin de igual título, rodada en 1938 (Reginald Owen encarna al avaro Ebenezer Scrooge). Desde entonces no han parado de salir de los estudios de diversos países cuentos de Navidad a mogollón.

Por mencionar algunos (y con títulos homónimos): los dirigidos por James Caddigan (en 1947), Arthur Pierson (1949), Brian Desmond Hurst (1951), Jimmy T. Murakami (2001) o Robert Zemeckis (2009), los dos últimos de dibujos animados. Sin olvidar esa excelente adaptación española llevada a cabo en 1947 por el cineasta español Manuel Tamayo con el título de “Leyenda de Navidad”.

La Navidad nos relaciona con las fiestas del 25 de diciembre –cuando suele llegar Papá Noel o Santa Claus (que son el mismo) con los juguetes–, las del Año Nuevo (el 1 de enero) o la de los Reyes Magos (el 6 de enero). Sobre estos momentos tan mágicos, el cine ha rodado numerosas películas. Prácticamente ningún año se ha quedado sin su película navideña.

Podemos bucear en los albores del cine mudo (1898) para hallar el primer Santa Claus, con el título “Santa Claus Filling Stockings”. Es una producción de la empresa norteamericana American Mutoscope Company, de la que no existe ninguna otra referencia. A la casa Edison pertenece la de 1900 llamada “Santa Claus’ Visit” y sobre la que hay que imaginar la impronta total que tuvo en ella el inventor y empresario de Ohio. Primitivas son igualmente las que ruedan J. Searle Dawley y Edwin S. Porter con el título “A Little Girl Who Did Not Believe in Santa Claus” (de 1907) y la de David W. Griffith, con el de “A Trap for Santa Claus” (1909).

El milenario personaje inspirado en el obispo cristiano Nicolás, que vivió en el siglo IV de nuestra era en la zona turca de Anatolia, ha seguido teniendo más versiones y adaptaciones a lo largo de la Historia del Cine, tanto en Hollywood como en el resto de las cinematografías: en Francia lo asesinan en la película del cineasta francés Christian Jaque titulada “L’assassinat du Père Noël”, realizada en 1941.

Incluso en México tienen uno, el filmado por René Cardona en 1959 (“Santa Claus”, una vez más). En coincidencia con la llegada del hombre a la Luna y el inicio de la exploración del espacio –principios de los años sesenta del siglo XX–, se rueda en Estados Unidos un “Santa Claus Conquers the Martians”, filmado en 1964 por Nicholas Webster, donde Papá Noel se enfrenta a los marcianos. Y después de mucho otros nicolases, Hollywood aborda en 1985 la producción sobre Papá Noel que, en ese momento, se presenta como la definitiva: “Santa Claus La Película”, dirigida por Jeannot Szwarc. 

La tradición católica encumbra a los Reyes Magos como los personajes claves de las Navidades en medio mundo. Aunque son pocas las películas que se le han dedicado y casi todas ellas en España. Una es el largometraje de dibujos animados titulado, precisamente, “Los Reyes Magos” que el director español Antonio Navarro filma en 2003. En la Noche de Reyes se inspiran otras tres producciones filmados en 1948, 1996 y 2001. La primera y la última (de títulos homónimos) son españolas, realizadas respectivamente por Luis Lucia y Miguel Bardem; la de 1996 (“Twelfth Night”) es una coproducción entre el  Reino Unido, Irlanda y Estados Unidos dirigida por Trevor Nunn.

Y los Reyes Magos salen en una escena de la película de Nicholas Ray, “Rey de Reyes” (1961), en donde Siobhan McKenna encarna a María, Gérard Tichy a José, mientras que a los Reyes Magos los interpretan José Nieto (Gaspar), Adriano Rimoldi (Melchor) y Edric Connor (Baltasar).

Otro apartado, quizá el que mejores películas contiene sobre las fiestas de fin de año, es el que toca la Navidad al margen de Papá Noel y los Reyes Magos. Algunas son ya clásicos en la Historia del Cine, y cuentan en su elenco con cineastas e intérpretes de primera fila. Unas veces con el argumento centrado en la Navidad; otras, haciendo parada en esas fechas, pero viniendo de o viajando a otras.

La primera que destacamos es “La quimera del Oro”, dirigida e interpretada por Charles Chaplin en 1925. ¿Recuerdan a Charlot, el hombre del bigotillo, bastón, bombín y zapatones de payaso de circo, dando vueltas por una fiesta de fin de año en la cálida y humeante taberna atestada de whisky barato, prostitutas y rudos y hoscos buscadores de oro en la inhóspita Alaska? Charlot deambula por este espacio en busca de su amada (Georgia Hale) cuando el reloj está a punto de dar las campanadas que anuncian el nuevo año?

Y de Navidades va la primera película de Katharine Hepburn (“Doble sacrificio”, 1932), y las que ruedan Deanna Durbin y Gene Kelly (“Luz en el alma”, 1944), Dick Powell (“Navidades en julio”, 1940), Barbara Stanwyck (“Cena de Navidad”, 1945),  Niní Marshall (“Navidad de los pobres”, 1947), Doris Day (“A la luz de la luna”, 1951), Bing Crosby y Danny Kaye (“Navidades blancas”, 1954), Glenn Ford y Bette Davis (“Un gángster para un milagro”, 1961) o William Holden y Virna Lisi (“Vidas truncadas”, 1969).

Hablábamos anteriormente de “¡Qué bello es vivir!”, una película por la que no pasa el tiempo, como tampoco pasa por esos días navideños donde transcurre la historia en la que James Stewart, Donna Reed, Lionel Barrymore, Thomas Mitchell y Henry Travers, entre otros, convierten el cine en ganas de vivir. Frank Capra aborda, a su manera, el cuento navideño de Dickens, convirtiendo el terrible drama que vive Bailey en una fiesta de esperanza y confianza en el ser humano.

El propio Capra nos deleitará con otro titulazo navideño unos años más tarde: el ya mencionado “Un gángster para un milagro”, cuyo argumento transcurre durante el fin de año, fechas en las que un gángster y sus fieles se confabulan para salvar del ridículo a una vendedora de manzanas callejera (maravillosos todos los actores, con Glenn Ford y Bette Davis a la cabeza).   

España ha rodado algunas de las más conmovedoras películas navideñas. Y más críticas. La primera de todas en 1954, con el título de “Felices Pascuas”. La dirige Juan Antonio Bardem, que se atreve con una historia de familias de clase humilde, una de las cuales debe sacrificar un corderito (tan habitual en estas fechas como cena navideña), a lo que se niegan los hijos menores tras haberle tomado un gran cariño.

Después llegan “Plácido” (1961) y “Un millón en la basura” (1967). La primera fue filmada por Luis García Berlanga y en ella, el genial cineasta, se burla de las cabalgatas de Reyes que organizan los asociaciones caritativas para aliviar la Navidad de los pobres. La de 1967 la dirige José María Forqué y transcurre también en ese ambiente de pobreza en el que vivía una gran parte de la España de la época. El protagonista es un barrendero que se encuentra un millón de pesetas (una cantidad astronómica para esos años) en el cubo de basura, enfrentándose al dilema de quedárselo y salir de su pobreza o devolverlo a su dueño (desconocido en esos momentos).

Cine navideño es igualmente esa simpática comedia titulada “Un padre en apuros” filmada por Brian Levant en 1996 en la que Arnold Schwarzenegger se pasará los días anteriores a la noche en que llega Papá Noel, buscando el juguete que más añora su hijo: el Turbo Man. Es el regalo del momento, pero está agotado. Así que el exTerminator y el exPoli de guardería tendrá que esperar un milagro para no desilusionarlo.

Por cierto Brian Levant rodó en 2012 una de las últimas películas sobre Santa Claus; en realidad se trata de la segunda parte de un éxito sobre el añorado personaje navideño que filmó por primera vez, en 1983, Bob Clark con el título de “Historias de Navidad”. La de Levant se llama “Historias de Navidad 2”. También en 2012 se ha rodado “La Princesa Cisne: Navidad”, con Barbie de protagonista y Richard Rich de director. También de animación es “Arthur Christmas: Operación regalo” de Sarah Smith y Barry Cook en 3D (filmada en 2011).

Cine navideño con Mayúscula son “Solo en casa” (1990) de Chris Columbus o “Polar Express” (2004) de Robert Zemeckis. Y también, pero bajo otro aspecto (casi de noche de Halloween, pues uno de sus personajes es el Rey Calabazas), “Pesadilla antes de Navidad” (2001) de Henry Selick (argumento de Tim Burton). Este monarca logra entrar por un agujero a la Ciudad de la Navidad y ahí se arma la marimorena.

“Solo en casa” es ya un clásico que seguimos recordando gracias a la jovial interpretación de Macaulay Culkin (que tiene en ese momento 10 años), Joe Pesci y Daniel Stern. Los dos últimos interpretan a dos ladrones que intenta desvalijar en Navidad una casa en la que los dueños se han dejado olvidado al hijo menor.

 “Polar Express” trata, una vez más, de una historia sobre el misterio de la fabricación y entrega de los regalos que hace Papá Noel en la noche del 24 al 25 de diciembre. La mayor parte del argumento transcurre en un tren que se dirige al lugar donde Santa Claus fábrica los juguetes y en el que el revisor está interpretado por la imagen capturada de Tom Hanks, a la que se suman las de todos los demás intérpretes (niños) que viajan en él.

Visto 1249 veces