Miércoles, 13 Agosto 2014 10:46

También nos dejó Lauren Bacall

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Marie ‘Slim’ Browning, Vivian Rutledge, Irene Jansen, Nora Temple, la actriz que encarnó en la pantalla a estos cuatro primeros personajes de su carrera (en “Tener y no tener”, 1944; “El sueño eterno”, 1946; “La senda tenebrosa”, 1947; y “Cayo Largo”, 1948), ha muerto a los 90 años. Fue Lauren Bacall en el cine y Betty Perske en la pila bautismal. Pero sobre todo se le conoció por ser la esposa de su oponente masculino en esas cuatro películas que le abrieron una carrera que durará 70 años, ya que en el momento del deceso estaba filmando “Trouble Is My Business” a las órdenes de Tom Konkle.

En el camino de esas cuatro obras maestras del Cine Negro, filmadas respectivamente por Howard Hawks (las dos primeras), Delmer Daves y John Huston, Lauren se casó con Bogart. Lo hizo el 22 de mayo de 1945, cuando aun no se habían rodado las tres últimas. Así que el departamento publicitario de Warner Bros lo tuvo fácil para lanzar esos títulos con la frase “La pareja con más encanto de la pantalla y el hogar”. En realidad, Lauren no se casaba en ninguno de las cuatro películas con Humphrey, aunque lo dejaba en el aire. Pero sí se casó por lo civil como decimos, matrimonio que duró hasta la muerte del actor en 1957, y del que nacieron Stephen en 1949 y Leslie en 1952.

“The Look” (“La mirada”) la bautizó Hawks tras dirigirla en “Tener y no tener” y “El sueño eterno”. Y eso porque, según él, su mirada ofrecía un parecido a la que había inmortalizado Marlene Dietrich en sus películas. Ciertamente era una mirada única, encubierta por un mechón de pelo rubio (en blanco y negro en el cine de esos tiempos) que luego peinarían un montón de actrices de la época, y sobre todo una que quiso parecérsele hasta en sus excelentes personajes de Cine Negro: Veronica Lake.

Este cine policiaco que le abrió las puertas, tras pasar por varias escuelas de interpretación de Nueva York, en la que tuvo de compañero a Kirk Douglas (con el que trabajará en 1950 en “El trompetista” a las órdenes de Michael Curtiz), se transformó en películas dramáticas, cine de aventuras y en comedia. Tres, sobre todo, en este género la convirtieron en el reverso de la medalla de ese Cine Negro abandonado tras “Cayo Largo”:   las producciones de la Fox, “Cómo casarse con un millonario” (Jean Negulesco, 1953) y “El mundo es de las mujeres” (también de Negulesco, 1954) y de la MGM, “Mi desconfiada esposa” (Vincente Minnelli, 1957).

Esta última tuvo problemas para entrar en España, y todo porque Lauren enseñaba sus maravillosas piernas, prolongadas desde un bañador lo mar de sexy, seduciendo a Gregory Peck. En “Cómo casarse con un millonario” era la tercera del grupo (las otras dos las interpretaban nada menos que Marilyn Monroe y Betty Grable) que querían atrapar al un trío de ricachones para casarse con ellos.  



El drama le proporcionó papeles estelares como los de Lucy Moore Hadley en “Escrito sobre el viento” (Douglas Sirk, 1956), al lado de Rock Hudson; y secundarios como el de la doctora Edwina Beighley en “Tratamiento de shock” (Denis Sanders, 1964). Entre medias, un “western”, “El último pistolero” (Don Siegel, 1976) enfrentada a John Wayne. Por estos años, Lauren trabajaba simplemente por placer. No necesitaba dinero y tampoco apoyos publicitarios para mantenerse en el candelero.

Porque ella seguía siendo Lauren Bacall, la esposa de Humphrey Bogart y la protagonista, con él, de sus mejores películas del Cine Negro. Cuando llegó el formato videográfico, Warner Bros lanzó en oleadas (que llegan hasta hoy) esos títulos que el aficionado con VHS primero y DVD después se encargó de adquirir para guardarlos como un tesoro inapreciable en su casa. Lo mismo que hizo Fox, la MGM la Rank Organisation (que la contrató en 1959 para filmar “La India en llamas”, a las órdenes de J. Lee Thomposon) o la EMI Film Distributors.

Esta última la ubicó en uno de los papeles secundarios para estrellas encanecidas en una de sus películas más taquilleras: “Asesinato en el Orient Express” (Sidney Lumet, 1974), basada en la novela de Agatha Christie, y en la que Lauren aparece junto a otra celebridad envejecida en el oficio del cine: Ingrid Bergman. De ambas podemos decir, casi sin temor a equivocarnos, que aunque han muerto, su cine las hará inmortales. ¿Será verdad?