Más descargas piratas que compras legales (ya sea de producto físico o digital, es decir del que se roba por internet). Esas son las conclusiones que ofrece el informe del Observatorio de Piratería y Hábitos de Consumo de Contenidos Digitales correspondiente a 2014. Informe encargado por la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos que, por primera vez, recoge los datos referentes a la piratería de series de televisión y de partidos de fútbol.

El estudio, realizado por la consultoría GFK (ver cuadros de datos en la galería de imágenes), ha sido presentado hoy por Íñigo Palau, director de la Unidad de Negocios de esta consultoría, y Carlota Navarrete, directora de la Coalición, quien con evidente rabia e impotencia ha culpado al Gobierno del aumento de la piratería en nuestro país durante el año pasado en todos los negocios culturales. A la presentación ha asistido por primera vez la Liga de Fútbol Profesional (LFP), representada por su Director de Proyectos Estratégicos, Ignacio Martínez Trujillo.



El estudio incorpora dos importantes mejoras que permiten obtener una imagen más completa y precisa del problema de la piratería digital: por una parte, y como ya señalábamos, la inclusión de las series de televisión y las retransmisiones de partidos de la liga de fútbol; por otra, datos sobre las fuentes de ingresos de los sitios que ofrecen los contenidos pirateados.

Evidenciado una enorme frustración por los nulos resultados conseguidos en la lucha contra la piratería durante 2014 (en relación a un año antes), tanto Carlota como Ignacio han culpado de este brutal crecimiento, además de al Gobierno, a las operadoras telefónicas y, especialmente, a Google. También los anunciantes y empresas de publicidad han merecido la reprimenda tanto de la Directora de la Coalición como del representante de la LFP.

La primera señaló “La urgente necesidad de aplicar con el máximo rigor la legislación recién modificada”. ¿Serviría para reducir de forma importante, en este año, ese 60% en que cuantifica el estudio de GFK los accesos a contenidos ilegales en España durante 2014?

El año pasado hubo 4.316 millones de accesos ilegales a contenidos, al que la Coalición y el informe dan un valor de 23.265 millones de euros, produciendo un lucro cesante de 1.700 millones “Ya pago mi conexión a internet” es la justificación de uno de cada dos consumidores que acceden a contenidos ilegales. GFK señala igualmente que más del 71 % de los portales con contenidos ilegales, están financiados por publicidad. Publicidad que, curiosamente, pagan muchas compañías cinematográficas, musicales y de lectura.

Como en años anteriores, se constata que un escenario sin piratería permitiría crear 29.360 nuevos puestos de trabajo directos, y unos 150.000 empleos indirectos. Para un país con 6 millones de parados y con un empleo, en muchos casos, tan precario como el que actualmente ofrecen las empresas, la reducción de esos parados de la industria audiovisual sería muy beneficiosa para que Fátima Báñez, Ministra de Trabajo, pudiera presumir de la creación de empleo. Pero ni por esas su Gobierno asume una lucha firme contra las descargas ilegales.

También Cristóbal Montoro y su Hacienda Pública se beneficiarían de esta reducción de las canales piratas de internet. Para su inri, las arcas públicas dejaron de recibir en 2014, por culpa de la piratería, casi 628 millones de euros entre IVA, IRPF y cotizaciones a la Seguridad Social, una cantidad que permitiría cubrir la dotación económica media de 200.000 becas Erasmus. ¿Pero le interesa esto al Gobierno?

Sin embargo, y lejos de esos objetivos que añora y exige una industria cultural que supone casi un 5% del PIB, la piratería digital batió récords en España el año pasado. Para que nos hagamos una idea, solo el 40 % de todos los accesos a contenidos fueron legales. Y el porcentaje de consumidores que accedió ilegalmente a contenidos en internet, subió del 51 hasta el 58 % respecto a 2013. Los accesos ilegales se repartieron del siguiente modo, según el tipo de contenido: música, 24%; películas, 38%; videojuegos, 11%; libros, 11%; series, 26%; y fútbol, 18%.

¿Las razones porqué se piratea? Son varias: porque –señalan los usuarios encuestados– “ya pago mi conexión a internet”, por la “rapidez y facilidad de acceso” (46%), porque “puede no gustarme lo que veo o leo” (39%), porque “no estoy haciendo daño a nadie” (19%) y porque “no veo consecuencias legales para el que piratea; no le pasa nada” (19%).

Respecto a la forma de acceso, se constata un notable crecimiento del uso de buscadores para entrar a los contenidos ilegales, que pasa del 46% a casi el 72%, siendo Google el utilizado en 9 de cada 10 accesos a contenidos piratas.

El estudio, como decíamos, descubre que más de un 71% de los portales desde los que se accedió a los contenidos ilegalmente, estaban financiados por publicidad. De ella, casi el 70% correspondía a sitios de apuestas y juego online, casi el 43% a sitios de contactos y más del 33% a contenido para adultos. Llama la atención que más de un tercio de la publicidad en sitios piratas, corresponde a productos de consumo de marcas conocidas (alimentación, etc.).

En cualquier caso, las fuentes de ingresos de estos sitios son variadas, destacando especialmente que un 38,4% de los consumidores tuvo que registrarse como usuario, cediendo datos de carácter personal, que los piratas recopilan en bases de datos que se usan en campañas de “emailing” comercial y alcanzan precios muy elevados en el mercado.

¿Tiene el usuario que piratea conocimiento de lo que hace? ¿Ha visto u oído campañas de concienciación social en contra de las descargas ilegales? Según el estudio de GFK, mientras que casi 7 de cada 10 consumidores recuerda campañas de comunicación contra la violencia de género, y casi 6 de cada 10 tiene presente campañas de seguridad vial, solo algo más de 3 de cada 10 recuerda campañas contra la piratería digital, siendo las quintas en porcentaje de conocimiento (también por detrás de las campañas contra el excesivo consumo de alcohol y de promoción del reciclaje).

Respecto a nuestro sector, el volumen de películas al que se accedió ilegalmente en formato digital durante 2014, fue de 877 millones, cuyo valor en el mercado es de 6.139 millones de euros. El lucro cesante correspondiente a este tipo de contenido fue de 140 millones de euros. El 36% de usuarios, según GFK, accedió ilícitamente a contenidos, mientras que solo el 9% lo hizo a películas digitales legalmente. El 36% de los accesos se produjo cuando la película aún se estaba proyectando en salas de cine. Respecto a la edad, se las descargan jóvenes de entre 16 y 34 años, por lo general con un nivel de uso avanzado de internet.

Pero esta situación de filibusterismo crece si tenemos en cuenta que, durante 2014, se intensificaron las descargas ilegales de series (en 2013 éstas se encontraban cuantificadas, en parte, en el capítulo del cine). Concretamente, el año pasado, un 25% de usuarios accedió ilegalmente a series en internet, sumando 1.033 millones los capítulos reproducidos o descargados ilícitamente. Su valor en el mercado fue de 1.755 millones de euros, y el lucro cesante en 2014 alcanzó los 166 millones.

El 41,5% de estas descargas tuvo lugar durante el periodo de emisión en televisión. Y el perfil de su consumidor es el de un hombre de entre 16 y 34 años y usuario avanzado de internet. Por lo que respecta al perfil del consumidor de contenidos legales online corresponde a hombres y mujeres de 16 a 44 años y clase media.

GFK preguntó a los encuestados cuáles serían las medidas más eficaces contra la piratería. La respuesta del 65% fue la siguiente: bloquear el acceso al sitio web que ofrece los contenidos y desarrollar campañas de concienciación social. Después de estas dos, otras buenas medidas serían sancionar tanto a las operadoras y proveedores de acceso a internet (59%), como a los usuarios infractores, bien con multas (53%) o bien restringiéndoles el uso de internet (37%).

Mientras tanto, las webs piratas se perfeccionan y proliferan. Como publicamos en otra noticia de estrenosdevideo.com (ver “Popcorn Time”, la última novedad entre los piratas), ha surgido un nuevo emplazamiento en internet que está revolucionando a los internautas ávidos de consumo de producto audiovisual a coste cero. Su nombre: “Popcorn Time”.

Los propios creadores de esta plataforma de distribución de contenidos ilegal se definen como “El resultado de muchos desarrolladores y diseñadores que juntaron muchas aplicaciones para mejorar la experiencia de ver películas por torrent (protocolo de intercambio de archivos punto a punto o “Peer to peer” en su argot inglés)”. Es decir que, los piratas siguen contando con el apoyo del Gobierno.

Al tiempo que escribíamos este reportaje, la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos, hacía públicas las cifras de piratería en internet contabilizadas durante 2014 en los ámbitos del cine, la música, el videojuego, las series y el fútbol profesional (“Se presentó el Observatorio español de la piratería 2014: más de lo mismo”). Las cifras son desalentadoras. Y los piratas, como se ve por este artículo no solo aumentan sus emplazamientos en internet, sino que mejoran a niveles de calidad en sus visionados ilegales online).

Hace exactamente un año (ver tmv 225) analizábamos cómo estaba el mercado ilegal de la distribución de contenidos en nuestro país. Y lo centrábamos en el análisis de la aplicación “Cine y Series” para el visionado de películas y series piratas para smartphones.

En él criticábamos con fuerza a Google que era quien ofrecía en su tienda de apps dicha aplicación, entre otras muchas más de corte similar (al contrario que su competencia Apple Store, que nunca ha alojado aplicaciones de este tipo).



Un año después nos congratulamos que dicho reportaje supusiera un cambio radical en la política de la compañía norteamericana respecto a alojar este tipo de aplicaciones tan dañinas para la industria del audiovisual. En efecto, ya no se encuentran aplicaciones de este tipo en su Play Store.

Pero como es habitual en nuestro mercado, la alegría no dura demasiado tiempo, ya que los piratas, como ese alien de los Terminator, se modifican a sí mismos, alterando sus cualidades, para encontrar nuevas vías de llegar a los internautas.

Nosotros, para nuestra desgracia, acabamos de encontrar las pruebas (porque hay varias) de que estas “garrapatas” han simplificado de manera notable las formas de poner a disposición de los usuarios de internet, todas las películas y series que puedan imaginar, en alta definición y mucho antes de su estreno en video o incluso en las pantallas de nuestros cines.

Un ejemplo de esto que decimos es la nueva web que está revolucionando a los internautas ávidos de consumo de producto audiovisual a coste cero. Su nombre: “Popcorn Time”. Los propios creadores de esta plataforma de distribución de contenidos ilegal se definen como “El resultados de muchos desarrolladores y diseñadores que juntaron muchas aplicaciones para mejorar la experiencia de ver películas por torrent (protocolo de intercambio de archivos punto a punto o “Peer to peer” en su argot inglés)”.

“Somos un proyecto –siguen diciendo en el menú de su plataforma– de código abierto, de diferentes partes del mundo, porque amamos las películas...”. ¿Que aman las películas? En realidad son la última generación de piratas que ha llegado a la red. Piratas que además se han deshecho de intermediarios: ya no necesitan a las grandes redes para su distribución.

Es decir, las películas ahora sí se pueden ver en cualquier Smartphone (iOs, Android o Windows mobile) y en cualquier ordenador (Mac o pecé). La descarga de la aplicación viene directamente de internet sin pasar por las tiendas Apple Store o la Play Store de Google. Una vez descargado el programa, se instala un icono en el escritorio como el de cualquier aplicación y, en menos de un minuto, el móvil de última generación u ordenador está listo para hacernos disfrutar del mejor cine de estreno.

De estreno para ellos, ya que es posible que la película, como decíamos antes, no haya llegado a las pantallas y, por lo tanto, ni a los videoclubs físicos o al VOD legal. Inmediatamente después de la bajada de esa aplicación, y sin más problemas, el usuario habituado a las descargas ilegales, dispondrá de un amplio catalogo completo de películas (y series). ¡Y con qué calidad! Como la que ofrecen los cines o con la de los mejores televisores actuales.

Mientras escribimos estas líneas, comprobamos (la prueba está en las imágenes que acompañan a nuestro artículo) que ya están a disposición de quién quiera verlas, por ejemplo, todas películas premiadas en los recientes Oscar. Y muchos títulos recién estrenados en las pantallas de nuestros cines.

Ya no hay que descargarse nada: está todo en “streaming” (visionado en directo) para verlo cómo y cuando quieras. “Popcorn Time” ofrece la posibilidad de tener la imagen hasta en 1.080 pp, es decir en una resolución igual a la del Blu-ray. Y con una “interface” que no desmerece de ninguna de las que tienen a disposición de sus clientes las plataformas legales de distribución de películas.

El usuario accede a menús intuitivos (y con un diseño bastante atractivo), navegación mediante carátulas, tráiler de cada película,... Sólo podríamos ponerle un pero (claro, desde el punto de vista del usuario pirata que no sabe idiomas): todas las películas que ofrece “Popcorn Time” están en versión original.

Eso sí, subtituladas al castellano y, como acabamos de decir, en una resolución y un sonido –ofrecen a día de hoy hasta 8.1– perfectos para ver en nuestra pantalla de 46 pulgadas. Porque claro, los dispositivos móviles pueden conectarse a los televisores preparados para ello (que son todos los que salen ya al mercado).

¿Increíble, no? Pues aún hay más. Ahora nos mentemos en el menú de navegación, pinchamos en la opción de series, y rápidamente podemos ver la recién estrenada.... No, qué va: ¡TODAS las temporadas de las series más demandadas por los consumidores!: “Juego de tronos”, “Breaking Bad”, “Homeland”....

Y es aquí donde nos preguntamos: ¿quién puede disputarle el mercado a esta competencia ilegal? ¿Los videoclubs y las plataformas legales de distribución pueden hacer algo contra esto? Y a renglón seguido: ¿qué están haciendo las autoridades para detener a estos tramposos?

Porque cuando estas aplicaciones se puedan descargar directamente en nuestros Smart TV, ¿quién va a ir al cine o alquilar o vender alguna película si “Porcorn Time” las ofrece gratis y con igual inmediatez y calidad?

Aunque, realmente, ya no hace ninguna falta descargarse nada en los televisores: muchos de las nuevas pantallas ofrecen la posibilidad de reproducir los contenidos de los dispositivos móviles, simplemente a través de una conexión wifi. Con lo que todo lo que veamos en nuestros móviles o tabletas, podremos reproducirlo en las pantallas de nuestros hogares.

Decimos en este mismo número (en el análisis de GFK sobre la venta de películas y televisores durante 2014), cómo las Smart TV todavía no acaban de introducirse en nuestro mercado, y mucho menos las conectadas a internet. Pero ¿para qué será necesario ya? Simplemente, con tener un televisor con wifi y nuestro móvil, podremos ver todo lo que queramos en él.

Nos preguntamos, la industria se pregunta, el usuario que paga por ir al cine, alquilar una película o verla en el VOD legal se pregunta, ¿qué hace nuestro Secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle; o Lorena González Olivares, directora general del ICAA; o Teresa Lizaranzu Perinat, Directora General de Política e Industrias Culturales; o, para ir a su jefe director: ¿qué hace o ha hecho durante estos casi cuatro años que lleva de José Ignacio Wert, Ministro de Educación, Cultura y Deporte?

Para llenar el vaso de la paciencia, que ya está prácticamente rebosando, tenemos que asumir las risotadas y los cachondeos que algunos de los propietarios de estas webs ilegales hacen a la industria. Por si no lo han leído en nuestra web estrenosdevideo.com, les transcribimos, tal cual lo dejó escrito en ella, quien se presenta como propietario de “elitetorrent”: “NUNCA, NUNCA, NUNCA acabaran con las páginas de enlaces: mira mi web elitetorrent bajui igual que muchas otras........ vivitas y coleando en otro país y yo riendome y * en la boca de toda la industria de contenidos audiovisuales, del juego... y demás calaña jojojojojojojojojojojojjo. Yo ahora ni cotizo en Spain, no pago impuestos... etc... TODA SPAIN pierde por culpa de * COMO TU jajajajajaja”

Lo dejó escrito, como decimos, el pasado día 24 de marzo en www.estrenosdevideo.com. ¿Se ríen de la misma manera los mencionados responsables del Ministerio de Cultura, garantes de acabar con la piratería en nuestro país?

¿Por fin, los Reyes Magos y Papá Noel se han acordado del sector audiovisual y, en particular, de nuestro mercado? Eso parece, a tenor de las noticias sobre cierres de páginas webs que se están produciendo en este mes de diciembre. Un deseo que se le venía pidiendo (a gritos, por carta, telegrama y, últimamente, por email) desde hace años a sus majestades de Oriente y a Santa Claus.

Pues bien, parece que ya nos hacen caso. Después de la intervención de “películaspepito” y “seriespepito”, la desactivación de “Bajui” y “series.ly” y tras la sentencia condenatoria dictada por el Juzgado de Instrucción número 2 de Mahón contra un “Cammer” por pillársele grabando una película en la sala de cine (amén del cierre voluntario de “Magnovideo”, por que huele a quemado), nos llega el último zarpazo de la justicia española contra una página pirata: “EliteTorrent”.

La Sala de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional acaba de dictar sentencia, desestimando el recurso interpuesto por dicha página y condenándole al pago de las costas judiciales. “EliteTorrent” es una de las páginas del grupo de JJ. CC. que administra varias páginas web. Y desde ella se ofrecían (se ofrecen todavía) productos no autorizados por sus propietarios ni representantes legales: AEVI  (antes ADESE).

Fueron precisamente estas dos asociaciones, a través de FAP (Federación Antipiratería), las que iniciaron los procedimientos administrativos para desarticular a “EliteTorrent” ante la CPI (Comisión de Propiedad Intelectual). Ésta resolvió que vulneraba los derechos de autor, obligándole a retirar los dos títulos que FAP había presentado como prueba de dicha vulneración (toda la página era ilegal, pero FAP no podía presentar más de diez títulos para no “atascar” la CPI).

El responsable de “EliteTorrent” fue absuelto en un proceso penal en el que el juzgado consideró, de acuerdo con el criterio marcado por la Circular 1/2006 de la Fiscalía General del Estado, que la actividad de enlazar realizada por la página no era un acto de comunicación al público. Este criterio, sin embargo, ha ido cambiando, y la jurisprudencia más reciente viene considerando que enlazar es un acto de comunicación pública.

Con independencia de ello, la "Ley Sinde" proporcionó un procedimiento administrativo que permitiera retirar contenidos ilícitos, que es lo que ocurrió en el presente caso. Y aunque la orden de retirada fue recurrida por la “EliteTorrent”, sin embargo, les ha salido el tiro por la culata, ya que la nueva sentencia les obliga a retirar esos contenidos.

Para José Manuel Tourné, Director General de FAP, “La sentencia es muy completa, pues realiza un análisis profundo de todos los argumentos incluyendo los que se refieren a la consideración de los enlaces como actos de comunicación pública. En primer lugar, la Sala desestima la alegación de “cosa juzgada” con respecto al procedimiento penal que se siguió contra “etmusica.com” (también propiedad del grupo condenado).

“En segundo lugar –sigue diciéndonos el responsable de FAP–, determina la naturaleza del procedimiento administrativo como “no sancionador” y el de “restablecimiento de la legalidad”. Y en tercer lugar deja claro que poner a disposición de los usuarios de internet enlaces que conducen a contenidos protegidos, es un acto de comunicación pública”.

Y lo hace con una gran profusión de argumentos legislativos que incluyen lo dispuesto en la sentencia Svensson del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, las manifestaciones de las diversas sentencias favorables a la industria que se han ido produciendo en diversas audiencias de España contra páginas de enlaces (Vizcaya, Castellón, Valencia, etc.), e incluso un análisis de la reforma del TRLPI (Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual), recientemente aprobada.

Para Tourné, “Los argumentos son perfectamente utilizables en los procedimientos penales que hay en curso. La sentencia declara la resolución ajustada a derecho, y aunque no es firme, su profusa argumentación parece muy sólida”. Es decir, que probablemente sea tenida en cuenta para próximos juicios por hechos delictivos contra la propiedad intelectual.