Miércoles, 15 Julio 2015 08:54

En la última década, las series de televisión se han convertido en el bálsamo del mercado videográfico

Valora este artículo
(0 votos)

Todo comenzó con “Fantomas”, en 1913. Por esas fechas, el cineasta francés Louis Feuillade lanzaba a las pantallas de todo el mundo, en imágenes, la novela por entregas de enorme éxito de ventas, escrita por Pierre Souvestre y Marcel Allain. Como en el folletín (porque se trataba de eso: de un folletín), el truco consistía acabar la película colocando a los héroes protagonistas al borde de la muerte, hostigados por los malos, y en vez del FIN poner CONTINUARÁ.

Así surgieron las series (cine de episodios se llamaban para ser más exacto), en Francia, dejando al espectador en ascuas, pues la continuación podía tardar semanas e incluso meses en llegar. Pero llegaba, porque el público necesitaba saber que los buenos no morían –y así era en la siguiente entrega–, aunque el suspense se mantenía durante unas decenas de entregas más, porque el chico y la chica acababan al final de cada una a punto de ser arrollados por un tren, o con su coche cayendo por un precipicio, hasta que, muchas entregas después, los buenos, como Dios manda, derrotaban a los malos. Todo eso se veía en la pantalla grande, porque entonces no había televisión, ni tampoco vídeo, ni internet.

Las series de televisión, hoy, siguen parecida pauta, aunque su exhibición es distinta, gracias, entre otros factores, a los adelantos tecnológicos y a las improntas comerciales de ganar dinero rápidamente con su explotación. Se han convertido en el producto estrella de las compañías de vídeo, que las venden (tras pasar por la pequeña pantalla) para el VOD y las tiendas físicas con un éxito que con frecuencia supera las ventas de los largometrajes (aunque en ello tiene mucho que ver la piratería). Y es, por supuesto, también la “niña bonita” del negocio en la programación de los diferentes canales que las emiten para televisión.

El término “serie” designa a toda ficción televisiva exhibida en episodios continuados, a diferencia de los conocidos como telefilmes de larga duración (de un 3/4 horas como mucho), filmados en un solo capítulo y que, en función de las programaciones de cada cadena, pueden proyectarse en dos o tres sesiones.

Las series, en cambio, son de una duración indefinida, marcada por el éxito de audiencia. Además tienen en común varias cosas: un mismo autor, un mismo personaje o bien se trata del hilo argumental que da coherencia a toda la serie.

Su paso por la pequeña pantalla y la atracción que causan sobre el espectador, quien en muchas ocasiones no puede evitar perderse algún episodio, han mantenido a las series en el liderazgo de las audiencias del vídeo en casa y de las emisiones televisivas.

Hollywood lo sabe, y por eso sus actores más populares son contratados para interpretarlas por cifras multimillonarias que superan, en  algunos casos, los contratos para un largometraje. Y también los cineastas de primera fila las dirigen. Las productoras son cadenas externas o por cable (como HBO, perteneciente a Time Warner) o las propias Major, tras comprobar que resultan rentables, casi siempre en alianza con sus cadenas vinculadas: Paramount Chanel, Fox Tv, NBC o Disney Chanel.

España, como el resto de los países desarrollados, no es una excepción. La parrilla lo demuestra, con numerosas series programadas en las horas de más audiencia. También las televisiones de nuestro país acuden a los intérpretes de más gancho del momento, a quienes les pagan nóminas muy suculentas, aunque no tan altas como las de Hollywood.

El éxito de las series llegó con el DVD, allá por los inicios de este siglo. Con el VHS, no pasaron de meras anécdotas en los catálogos de las compañías, sencillamente porque las cintas tenían una capacidad de almacenamiento (analógico) muy por debajo de la cabida que ofreció desde el primer momento el disco digital.

No obstante, el VHS incorporó paquetes de series que contenían desde 2 a más de 10 cintas, en paquetes voluminosos y pesados cuyo éxito dependía de si eran emitidas por las cadenas de televisión (sobre todo RTVE, Antena 3 y Tele-5). Y fueron compañías como Metrovideo, Manga Films, Buenavista, Warner, Pentavisión, PolyGram Video o Divisa Ediciones quienes las sacaron, casi a finales de la última década del siglo XX

Entre las de más éxito recordamos “Lorca. Muerte de un poeta” (Juan Antonio Bardem, 1987–1988), “La leyenda del Alcalde de Zalamea” (Mario Camus, 1975), “Juncal” (Jaime de Armiñán, 1989), “Vacaciones en el mar” (1977), “Los Roper” (1979), “El Quijote” (Manuel Gutiérrez Aragón, 1991-1992), “Friends” (1994), “Fortunata y Jacinta” (Mario Camus, 1980), “Celia” (José Luis Boráu, 1983), “Bonanza” (1959), “La barraca” (León Klimovsky, 1979) o “Anillos de oro” (Pedro Masó, 1983). Nota: cuando hay más de tres directores por serie, nos abstenemos de mencionar sus nombres.

Pero su auge se inicia en 2004, con el DVD casi ya impuesto en el mercado. Además, su distribución videográfica coincide ya casi con su emisión en televisión (siempre que se trate de series de esos años). Es decir, que, a diferencia del VHS, la inmediatez hace que el producto resulte muy atractivo para el consumidor. Y éste lo alquila o lo compra, pues las compañías lo distribuían para ambos mercados. 

Entre 2004 y 2008 se estrenaron, en DVD, títulos como “Los Serrano” (2003), “Un paso adelante” (2002), “Aquí no hay quién viva” (2003) y “Mis adorables vecinos” (2004), todas ellas de nacionalidad estadounidense. Pero también había series españolas, ¡y de mucho éxito!: “Cuéntame cómo pasó” (2004), “Ana y los 7” (2002), “¡Qué bello es sobrevivir!” (2001) o “Los gozos y las sombras” (Rafael Moreno Alba, 1982).

Pero hubo muchos más. Por ejemplo, para el canal infantil y en dibujos animados “Futurama” (2003), “Los Simpson” (2003), “Garfield” (1994), “Batman. Series animadas” (1992), “Teletubbies” (1997). En el género de la ciencia-ficción: “Star Trek Voyager’’ (1995), “Espacio 1999” (1975), “Thunderbirds” (1965/66), “Smallville” (2001) y “Buffy Cazavampiros”. En el “thriller”, “Twin Peaks” (1990), “C.S.I. Las Vegas” (2004), “C.S.I. Miami” (2002), “24” (2001), “A dos metros bajo tierra” (2001) o “Ley y orden” (1999).

En la comedia lideró las ventas y alquileres “Friends” (1994), aunque también tuvieron gran demanda series como “Frasier’’ (1993), “Doctor en Alaska” (1990), “Sexo en Nueva York” (1998), “Cheers” (1982) y “Urgencias” (1994). ¿Recuerdan que George Clooney le debe su fama a su papel (Dr. Doug Ross) en esta serie?

Mención aparte merecen las series japonesas manga o similares, en donde en esos primeros años de la anterior década salieron títulos como “Dragon Ball” (1996), “Ai Yori Aosi (Azul)” (2003), “Kare Kano” (1998), “Kenshin. El guerrero Samurái” (1999) o “Heidi” (1978).

Sin olvidar que ya se anunciaban las que en años siguientes alcanzarán récords de venta (aprovechando que la piratería en internet aún no se había cebado con ellas). Nos referimos a “Hermanos de sangre” (2004), “Miami Vice. Corrupción en Miami” (1984), “Embrujadas” (2006), “Star Wars: las guerras Clon” (2003), “Dawson Crece” (1998) o “El ala oeste de la Casa Blanca” (cuya primera temporada se remonta a 1999 y que a España, a través de RTVE, llegará en 2005.

Precisamente, a partir de este año, las series alcanzan las máximas audiencias, no solo de la televisión, sino también del vídeo. La mayoría arropadas por actores de moda. Casi todas las compañías llevaban alguna. Eran años en que éstas se encontraban en pleno apogeo del negocio. Columbia (hoy distribuida por Fox)  distribuía la producción española “De Moda”, ambienta en el mundo de las ropas y los diseños, protagonizada por Toni Cantó (cuando todavía no se dedicaba a la política), Mar Regueras, Patricia Alcacer, Natalie Seseña, Diego Martín y un grupo de jóvenes actores que se engancharon muy bien en la producción posterior.

Como la misión de nuestro trabajo es recordar las series de moda en el inicio del DVD y en los momentos actuales, debemos mencionar las que obtuvieron mayores ventas. Siempre con Columbia, se estrenaron  “Kingdom Hospital” (2004), “Los Lunnis” (2003), “La niñera” (2007), “Astroboy” (2003, la historia de un niño robot dotado de poderes especiales, serie que además de contener varios deuvedés, su lanzamiento se veía reforzado con un videojuego para PlayStation 2).

Universal y Spielberg también se mojaban en esta segunda oleada de series para el vídeo en casa.  La Major sacaba “Taken” (2002), donde el director de “E.T.”, como productor, volvía al mundo de  los extraterrestres con la historia de tres familias, a lo largo de varias generaciones, que viven muy de cerca el tema de las abducciones por los seres de otros planetas.

Pero la Major que se ponía las botas, con el mayor número de estrenos, era Warner Home Video  A las ya mencionadas “Friends”, “Urgencias” o “Hermanos de sangre”, se unían “Sin rastro” (2002), la ya mencionada “El ala oeste de la Casa Blanca” (que seguía estrenado temporadas), o  “Angels in America” (2003), dirigida por Mike Nichols y era interpretada por Al Pacino, Meryl Streep y Emma Thompson. Pero había más: “The O.C.” (2003), “Nip-Tuck. A golpe de bisturí” (2003), “The Wire” (2002) y “Las chicas Gilmore” (2000).

Nos situamos ahora en verano de 2015. ¿Cómo está la temperatura de las series? ¿Ha bajado? ¿Ha subido? la respuesta es fácil, ya que son las favoritas de las audiencias, tanto de las cadenas de televisión como de los visionados en casa. Además se estrenan en paquetes de atractivo diseño que contienen temporadas e incluso series completas, que pueden ser vistas también en las webs legales (en las piratas solo decir que son lo más vistas de sus parrillas).

En estos últimos años, la producción de series ha crecido casi exponencialmente, pues son muy rentables para quienes las financian, aunque en ello también ha tenido mucho que ver el auge de las cadenas de televisión por cable en EE.UU., y de satélite tipo Canal Plus en España. Muchas de ellas son auténticas obras maestras, a la altura de las mejores películas producidas por Hollywood y Europa. Y como es lógico, están llegando a nuestra pequeña pantalla una tras otra.

En la actualidad se ven a diario en las parrillas capítulos de dramas como “Treme”, “Mad Men”, “Anatomía de Grey” o “House”; comedias tan divertidas como “Dos hombres y medio”, “Modern Family”, “Big-Ban” y “Los informáticos”... Muchos de los grandes cineastas que a día de hoy están dirigiendo los largometrajes más taquilleros, vienen directamente desde el mundo de las series. J. J Abrams, por ejemplo, se dio a conocer con el fenómeno de masas que fue “Pedidos” (2004 – 2010). O viceversa: directores de élite que, ya sea como productores o realizadores, se han pasado a la pequeña pantalla, caso de Spielberg (“Brand of Brothers”, “The Whispers”, “Gremlins”, “The Talisman”) o Scorsese (“Boardwalk Empire”), Columbus (“Star Wars: Detours”, “Star Wars: underworld”).

En nuestro país también siguen proliferando las series con bastante éxito. Incluso al mismo nivel que una serie internacional de máxima audiencia. Recordemos dramas como “Cuéntame cómo pasó” (RTVE), una producción cuyos primeros capítulos se programaron en 1995 y aún continúan en antena con nuevos episodios. El argumento recorre los últimos años del franquismo y parte de la transición.

También nuestras comedias por episodios han merecido el aplauso de los televidentes. Es el caso de “Aida” (Tele 5). En los últimos tiempos han proliferado las series de época, logrando elevadas audiencias, como las producciones de Antena 3 “El tiempo entre costuras” y “Velvet”. Sin olvidar la acción, que han liderado “El Príncipe” (Tele 5), Águila Roja” (RTVE), “Vis a vis” (Antena 3) o la sorpresa de esta temporada: “El ministerio del tiempo” (RTVE), en donde se mezcla la ciencia ficción con el relato histórico.

Las series tienen cabida tanto en los videoclubs, como en las tiendas de venta o en el VOD. Netflix, que se instalará en España a partir de septiembre próximo, apostará por ellas. Incluso se ha dedicado a producirlas, siendo la propietaria de la exitosa “Orange Is the New Black” (2013) y de la más reciente “Dardevil”, coproducida con Marvel.

Otra de las características de las series, en lo que al mercado de venta en DVD y Blu-ray se refiere, es su alta estacionalidad. La mayor parte de sus ventas se produce, sobre todo, en el periodo navideño. Especialmente por el alto precio de las cajas con temporadas completas. Es por ello que las compañías echan el resto por estas fechas, rehaciendo diseños y contenidos, y agrupando temporadas.

Un ejemplo de lo que decimos es el espectacular “pack” que Fox lanzó la pasada campaña navideña de la serie sobre el profesor de química más famoso de la televisión: “Breaking Bad” (2008/2014).  El estuche, con los BD y DVD de todas las temporadas, iba en un barril que contenía un mandil como el del protagonista y muchos detalles que hicieron las delicias de los fans de la serie.

Otro de los motivos muy utilizados por las compañías distribuidoras, es asociar la caja con bustos o figuras. Como el que Cameo lanzó  de la serie de zombis “The Walking Dead”, también en las pasadas navidades. Estamos deseosos de ver qué nos tienen preparados las compañías para esta próxima campaña navideña.

Todo ello en cuanto al canal físico, pues el objetivo de las cadenas,  primero, y de los distribuidores de VOD después, es hacerse con las audiencias de los hogares, programando todas las series que vayan saliendo. En España, Movistar, consciente de este filón comercial, lanzó el pasado 2014 su canal Movistar Series, con un amplio abanico de títulos a disposición de sus clientes por una cuota de 7 €/mes.

Veremos cómo queda esta plataforma cuando se formalice definitivamente su fusión con Canal +, cuyo 56 por ciento (es decir, la mayoría del paquete total de acciones) le ha comprado a PRISA por más de 700 millones de euros. ¿Un solo Canal +/ Movistar Series (con nombre nuevo) o cada uno por su lado, repartiéndose el pastel de la programación? Lo sabremos muy pronto. La mala gestión de Juan Luis Cebrián en PRISA podría sufrir un vuelco, convirtiendo a Telefónica en los próximos años, con nuevos gestores, en uno de los grandes distribuidores de contenido en España, Hispanoamérica y, seguramente, en otros países donde la lengua de Cervantes tenga peso.

Estas plataformas deberían afianzarse, como ocurre en otros países. Pero esa lógica externa choca en el nuestro con las webs o plataformas piratas tipo “Porcorn Time”, en donde los usuarios pueden encontrar todas las series de moda con pinchar una sola vez en el aparato, y a coste 0. Esperemos que el Código Penal, recién inaugurado, barra a estos parásitos,  así como que los consumidores españoles se den cuenta de que con la oferta legal que hay en España (a precios más que razonables), vayan dejando de lado sus conexiones a redes piratas, y pasen a disfrutar de los contenidos con calidad y de forma legal.