Martes, 05 Mayo 2015 09:07

El cine que se rodó en Nepal antes de ser destruido por el terremoto

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Cuando escribimos este reportaje, la catástrofe que ha sufrido Nepal por culpa del terremoto que asoló y destruyó el pasado 25 de abril al país objetivo de los escaladores de todo el mundo, y al que acudían decenas de miles de turistas de todos los países por sus belleza paisajística y urbana, lleva contabilizada ya casi 8.000 muertos, más de 14.000 heridos y varios miles (es difícil de cuantificar todavía) de desaparecidos entre los escombros y el lodo caído desde las montañas tras el corrimiento de tierras.

Hace poco tuvimos ocasión de ver de nuevo la hermosísima película que con el título de “Katmandú, un espejo en el cielo”, Icíar Bollaín rodó en ese país en 2011. Una película cuyo guión la cineasta madrileña había escrito también, centrando la historia en un personaje de mujer joven que “Con su mirada –dijo en su momento Bollaín– tiene que llevar al espectador a descubrir otros paisajes, otra cultura, otra forma de relacionarse con los demás y con la naturaleza”.



Desgraciadamente, ese paisaje y parte de esa otra cultura, ha quedada reducida a cascotes, y probablemente han muerto muchas de las personas que la transmitían con esa ternura y humanidad que vemos en la película de la cineasta madrileña. En nuestra galería de imágenes mostramos una serie de fotografías de edificios y monumentos urbanos, así como del interior del Nepal, rodadas para el film que, en base a lo que estamos viendo por televisión, han quedado destruidos.

Nepal, además de ser atracción del deporte de montaña y alpinismo, y quizá por eso (aunque sin duda igualmente por su belleza paisajística), ha congregado a numerosos equipos cinematográficos a lo largo de la historia del cine, aunque sobre todo en los últimos cincuenta años. Precisamente en 1965 –ahora se conmemora el medio siglo–, se trasladó a Nepal el equipo que rodaría “Las tribulaciones de un chino en China”, a las órdenes del cineasta francés Philippe de Broca, y con Jean-Paul Belmondo de protagonista.

La película trata, precisamente, de un multimillonario aburrido y asqueado de la vida que quiere suicidarse, eligiendo Nepal para hacerlo. Esta coproducción no documental entre Les Films Ariane, Les Productions Artistes Associés (ambas ubicadas en París) y Vides Cinematografica de Roma, fue la primera de la que tenemos noticia que se rodase en este lugar, y cuyo operador, Edmond Séchan, logró extraer magníficas vistas del país ahora destruido.

También excelentes tomas, según nos han confirmado en Universal, ha extraído el equipo de “Éverest”, la película que comenzó a rodarse el 12 de febrero de 2014, y que tiene previsto su estreno el próximo 18 de septiembre. El director es el islandés Baltasar Kormákur Samper, que ha contado con Jason Clarke, Josh Brolin, John Hawkes, Keira Knightley y Jake Gyllenhaal como protagonistas.

El argumento describe el impresionante recorrido de dos expediciones que se enfrentan a una de las peores tormentas de nieve que el hombre jamás ha conocido. Lo que no sabía nadie del equipo de esta producción estadounidense es que, poco tiempo después, ocurriría –y esta vez de verdad– algo peor y mucho menos inimaginable que una terrible tormentas de nieve.

También Pasolini y Bertolucci rodaron en Nepal. En concreto, y respectivamente, “Las mil y una noches” (1974) y “Pequeño Buda” (1993). Pasolini quedó hechizado por los paisajes nepalíes y, sobre todo, por la urbe de Katmandú, eligiendo el Hanuman Dhoka y la Plaza Durbar –ambos destruidos por el terremoto–, para desarrollar una de sus historias. También Bertolucci eligió Katmandú y sus exteriores para filmar parte de su producción.

Pero si queremos ver una explosión de hermosas e impactantes imágenes urbanas y de horizontes paisajísticos de Nepal, tenemos que visionar dos grandes documentales: “Powaqqatsi” (1988) de Godfrey Reggio y “Baraka (1992) de Ron Fricke. Este último es además el operador de la primera. “Powaqqatsi” nos da una vuelta por el mundo, con dos paradas en Nepal, una de ellas en Bhaktapur (destruido). “Baraka” (una palabra sufí que significa “esencia de la vida”) también nos traslada por el planeta, con parada en Nepal, a través de imágenes espectaculares y bellísimas como la de Reggio.

Quizá estas películas queden como ejemplo visual de lo que un día fue Nepal antes del terremoto de abril de 2015. Y con ellas algunas más, a las que queremos mencionar por su interés argumental, y en torno al cual se sitúan la ciudad de Katmandú y las otras poblaciones nepalíes. Destacar el documental “Everest: Climb for Hope”, filmado en 1992 por Michael Collier; la miniserie israelí para televisión “Katmandú” (2012) de Emil Ben-Shimon; “RITU Nepali” (2014) de Manoj Adhikari, “Uma” (2013) de Tsering Rhitar Sherpa y “Highway to Dhampus” (2014) de Rick McFarland.

Y por supuesto, la película con la que adelantábamos este trabajo, que nunca hubiéramos querido escribir por las razones que lo estamos escribiendo. De “Katmandú, un espejo en el cielo” nos habla Icíar Bollaín así: “A lo largo de la película vemos a una mujer joven española (interpretada por Verónica Echegui) rompiendo sus propios esquemas, como cuando descubre que los niños a los que pretende dar llaves para salir de la pobreza y la ignorancia, no están tan lejos de la niña que ella misma fue en la España del tardofranquismo”.

“Y la vemos también –sigue diciéndonos la directora madrileña– rompiendo barreras, al asumir que es en Nepal, al otro lado del mundo, donde encuentra finalmente su lugar, su razón de trabajar y su razón de vivir. Mi reto como directora consistió, sobre todo, en trasladar a la pantalla la magia de dar esas llaves a los niños, la belleza del proceso de ayudarles a ser personas, porque, como dice la joven maestra nepalí Sharmila (interpretada por Sumyata Bhattarai), coprotagonista en la historia, son niños que necesitan mucho más que aprender a leer y a escribir, son niños que “necesitan luz”.

Ojalá todos esos niños y los protagonistas adultos (Norbu Tsering Gurung, Kalsang Tamang, Bikram Pariyar, Muna Thami y Sangita Tamang) de la película de la cineasta madrileña, se hayan salvado y puedan ver un Nepal nuevo resurgido de la catástrofe. “Un país –sigue diciéndonos Icíar– de una cultura tan distinta, de un paisaje majestuoso y fascinante, pero que esconde al mismo tiempo una realidad violenta y cruel para muchos de sus habitantes”.