Lunes, 07 Septiembre 2015 00:00

El ajedrez también se juega en el cine

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La mayoría piensa que el ajedrez es un juego. Y es verdad. Pero los hay quienes creen que es un deporte. Y también lo es. Mental más que físico, aunque para los jugadores profesionales, las largas e “inacabables” partidas delante de un tablero, suponen con frecuencia un ejercicio físico. También es una diversión, y como tal la toman quienes no pasan de buscar el entretenimiento con él.

Su origen se remonta a varios siglos antes de Cristo, y si buscan en internet, numerosos portales les indicarán los primeros jugadores, las primeras partidas y la influencia que tuvo en los diferentes países del mundo: desde Extremo Oriente (China, la India) hasta Europa. En las cortes del Viejo Continente, empezando por la de España -verdadera introductora del juego en esta parte del mundo, y desde donde saltó a América- lo jugaban los monarcas y los ciudadanos, especialmente, en la Edad Media, los frailes en sus monasterios.



Pero no queremos hacer una historia del ajedrez, sino centrarnos en lel interés que ha mostrado el cine por este juego para cerebros especialmente desarrollados. Y lo vamos hacer, sumariamente en esta ocasión, mostrándole algunas imágenes de películas que lo han mostrado con especial énfasis, ya sea como su argumento o en alguna de sus secuencias o escenas.

 Como argumento lo encontramos en numerosos películas menores de diversas nacionalidades (especialmente estadounidenses, pero también rusas, europeas y dentro de esta ubicación, españolas). Les sonará  “La tabla de Flandes”, una película que rueda el cineasta estadounidense Jim McBride en España durante 1994 basada en el argumento de la novela del escritor español Arturo Pérez-Reverte. Es una refrencia complementaria entre el ajedrez y el arte, con un hilo argumental de intriga y suspense.

Pero el tablero de ajedrez también lo hemos visto al lado de Rita Hayworth tocando una guitarra española en “Sangre y arena” (Rouben Mamoulian, 1941), de Woody Allen en “Recuerdos” (ídem, 1980), de Hugh Grant en “Amor con preaviso” (Marc Lawrence, 2002), de William H. Macy, Emilio Estevez, Anthony Hopkins y Harry Belafonte en “Bobby” (Emilio Estevez, 2006), de Liam Neeson y Antonio Banderas en “Crónica de un engaño” (Richard Eyre, 2008), de  Brad Pitt y Laramie Eppler en “El árbol de la vida” (Terrence Malick, 2011), de Robin Williams y Christopher Walken en “El hombre del año” (El hombre del año (Barry Levinson, 2006), de Robert Redford en “La última fortaleza” (Rod Lurie, 2001) y por supuesto a Max von Sydow y Bengt Ekerot en la más terrorífica y hermosa (estéticamente hablando) partida de ajedrez de la Historia del cine en “El séptimo sello” (ngmar Bergman, 1957).

Todos ellos y muchos más han jugado o estado cerca de un tablero de ajedrez en el cine, encuadres más o menos largos que se remontan casi al principio de su historia con la producción inglesa (un cortometraje de cinco minutos) “A Chess Dispute” (Robert W. Paul, 1903), historia en la que España tiene su primicia con “Pepita Jiménez” que  Agustín García Carrasco filma en 1927, hasta las más recientes de 2015: la canadiense “The Unorthodox Defense “ de Noam Rabinovitch y la húngara “Lépj tovább” de Sándor Gál. 

Incluso el propio Bobby Fischer aparece en el documental biográfico “Bobby Fischer Against the World” (Liz Garbus, 2011), sin olvidar ese título homónimo “En busca de Bobby Fischer” que dirigió Steven Zaillian en 1993, una especie de biografía con suspense. Como colofón a este, como decimos, reducido reportaje sobre el ajedrez jugado en el cine, les prometemos uno más amplio que recoja una buena parte de las más de mil “partidas”,  también memorables, filmadas en estos 120 años que ilustran una historia de jaques mates.