Viernes, 11 Octubre 2013 08:58

César Pérez Gellida dejó la industria videográfica para escribir Novela Negra

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Hace poco más de dos años ejercía de Director General de Canal Ocio. Hoy es un escritor de éxito que en lo que va de año ha publicado dos libros en el género de Novela Negra. Ambos se continúan, y falta la tercera entrega que completará la trilogía. La segunda acaba de aparecer con el título de “Dies irae”, que le sigue a la que lanzó en abril pasado con el título “Memento mori”. Aseguramos suspense y emoción hasta la última página.

En una entrevista que la hacíamos en TMV 147 (enero de 2007), arrancábamos con el titular “El objetivo es llegar al cliente final para acercarlo a las tiendas”. César Pérez Gellido hablaba como Director de Márketing de Canal Ocio. Ahora lo hace como escritor y autor de esas dos novelas que ya están en el mercado; la tercera estará muy pronto.

El objetivo de este nuevo escritor vallisoletano, que cumplirá 40 años en su próxima onomástica, es llegar al cliente final, pero a un cliente final que pague por sus novelas, por el trabajo y el esfuerzo que ha desarrollado para escribirlas, que ha sido mucho. No para que se la descarguen gratuitamente –contra su voluntad de propietario de los derechos de autor– miles de lectores que hacen ahora con el libro lo que vienen haciendo los cinéfilos desde hace muchos años con las películas que él distribuía en los videoclubs de la cadena: piratearlas.
Siente en su propia piel lo que antes sentía cuando le llegaban las noticias de la piratería en el canal videográfico. Es consciente de “su desgracia”, aunque lo ve con optimismo, al menos a corto plazo: “El halo de esperanza que le queda al sector del libro –nos dice– es que, actualmente, hay un nicho de público que prefiere leer en papel, que no le gusta leer en digital, que desea el tacto y el olor del libro. Pero, claro, las generaciones que vienen detrás, están acostumbradas al soporte electrónico y se manejan muy bien con él. El futuro es complicado, porque con el libro digital evitas transportar un tocho que pesa un kilo, mientras que en tu tableta tienes uno o cien libros”.

caratulas-cesar-perezPor lo tanto, la perspectiva –como en todo el sector audiovisual–, como no se evite la piratería, es oscura. “Las editoriales están sufriendo mucho –dice–, la caída es sobre caídas anteriores; los grandes autores de este país no venden ni la mitad de lo que vendían antes. Dan Brown, cuando sacó “Ángeles y Demonios” vendió en España, la primera semana, 196.000 ejemplares: con “Inferno” ha vendido 23.000. Pero si hablas de autores españoles, hay menos de cien que puedan vivir de escribir libros en este país, y hay muchísimos más que no solo tratan de llegar, sino que ya están, pero que apenas vende unos centenares: el 80% de los títulos que se publican en España, venden menos de 500 ejemplares. Con eso no te puedes dedicar a nada”.

“El dejar el vídeo y dedicarme a escribir –sigue diciéndonos–, tiene mucho que ver con los problemas que tengo para conciliar el sueño, y uno de los métodos que utilizo para combatirlo es inventarme historias. Una de ellas fue creciendo en mi cabeza y me puse a escribirla. Era la historia de un asesino en serie donde él era el protagonista. No es el enfoque de la novela policial al uso, donde el lector tiene que adivinar quién es el malo, sino que está narrado desde el punto de vista del propio asesino”.

César nos dice que le interesaba también indagar en la mente criminal, en la psicología, en la sociopatía. “Son aspectos que a mí, particularmente, me interesan bastante. Hice 6 capítulos que cayeron en manos de Michael Robinson, que es ahora mi agente editorial, el cual me animó a dedicarme a esta profesión”. Así que habló con Matías Fraile, su jefe director en Divisa, en Valladolid, donde tiene la sede Canal Ocio, y le dijo que quería dedicarse a escribir libros. Aunque hubo otra circunstancia más: “Mi mujer llevaba un año y medio trabajando en Madrid, y vimos este camino como forma de juntar la familia”.

Ya va siendo hora de hablar de sus libros. Mencionábamos el éxito al referirnos a “Memento Mori”. “Se ha vendido muy bien –nos asegura–, muy por encima de las expectativas: la acogida de la crítica especializada como la del lector ha sido francamente buena. Luego nos ha ayudado mucho que haya sido incluida dentro de la colección de Novela Negra que lanzó El Pais”. Total que, de su ópera prima, se han vendido, hasta la fecha, más de 65.000 ejemplares físicos y más de mil en digital.
Y ahora “Dies irae”, que se “estrenó” (en argot cinematográfico) el pasado 9 de octubre, sobre el que César vaticina unas expectativas muy altas. Repiten los mismos personajes, sobre todo los tres principales: Ramiro Sancho (el inspector de policía de Valladolid), Augusto Ledesma (el asesino en serie) y Armando Lopategui “Carapocha” (un psicólogo criminalista). A ellos se les suma un tercero: la hija de este último, Erika Lopategui.

Nuestra particular opinión es que tanto una como otra obra son dos joyas de la Novela Negra española contemporánea. Con una historia que te mantiene con el libro o el iPad pegado a la mano constantemente. Ascendente, vertiginosa, llena de matices y de cambios de marcha, a la velocidad de un Ferrari. Quizá con una historia de este calibre sería suficiente para no dejarlo de leer. Pero hay algo más: los personajes.

Están vivos: corren y saltan, se proyectan entre nosotros para que les instalemos como mejor nos parezca en la idea de la trama que vamos conociendo (aunque nos equivoquemos en determinarlos, que de hecho nos vamos a equivocar). Como en las películas de Hitchcock, sabemos quién es el asesino desde el principio, pero como con Hitchcock no sabemos lo principal: qué van a hacer, cómo se van a comportar, qué camino elegirá para realizar sus fechorías. Y así nos va, pues solo al final nos enteramos de lo que ocurre realmente. Suspense, en definitiva, desde el inicio hasta que se acaban los libros.
Para interpretar al personaje se he pasado muchas semanas y meses metiéndose dentro de la piel de Augusto, de Sancho o de Carapocha. “Y eso se hace –nos descubre– caminando por casa, interpretando el papel, buscando un léxico particular para cada uno de ellos. Yo, cuando desarrollo los diálogos, lo hago en neutro, y después me meto en la piel de un personaje y lo rescribo como los haría ese personaje; luego me cambio de papel y me meto en la piel de otro personaje”.

Bueno, nosotros les animamos a que lean estos “Memento mori” y “Dies irae”. Nos lo van a agradecer. Disfrutarán con los personajes mencionado y con otros que tampoco desmerecen, además de con una historia realmente fascinante y atractiva. Ah, y háganlo antes de que las puedan ver en cine, que tendremos seguramente película de Sancho, Augusto, “Carapocha” y Erika muy pronto.