Miércoles, 11 Marzo 2015 13:21

A Contracorriente coordinará en España los 120 años de Gaumont

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Léon Gaumont nació al tiempo que Joseph Nicéphore Niépce y Louis-Jacques-Mandé Daguerre inventaban y divulgaban el dagerrotipo y por lo tanto la fotografía. Vino al mundo en París el 10 de mayo de 1864, 25 años después de que se procesaran las primeras placas fotográficas en el laboratorio que Daguerre tenía en la capital francesa.

Y va a ser la fotografía, precisamente, el primer negocio que emprenda –y con gran éxito por cierto–, creando en 1885 el Comptoir Général de Photographie (su primera empresa) que, diez años después, se convertirá en L. Gaumont et Cie, liderando el cúmulo de las empresas más importantes de Europa en la fabricación de aparatos ópticos y cámaras fotográficas.

Quizá hoy todavía tuviéramos a sus descendientes vendiendo aparatos fotográficos, tomavistas, película y otros dispositivos, más actuales claro, si en 1895, dos compatriotas suyos, los hermanos Louis y Auguste Lumière, no hubieran dado un paso de gigante en el ámbito de la fotografía: las imágenes fijas empezaron a moverse, y con ello surgió otra nueva industria: la del cine. 



 

Y Gaumont supo enseguida ver las posibilidades del invento. En ese mismo año, atraído por un interés científico (igual que los Lumière), se embarca en este nuevo negocio que va a llevar a su compañía a cumplir en este 2015 sus primeros 120 años de historia. Una existencia (empresarial) que solo otro francés emprendedor le iguala: Charles Pathé, quien por las mismas fechas inicia su recorrido por la industria del cine, alcanzando la misma longevidad que su competidor. 

Es Francia, por lo tanto, además de inventar el cine, quien tiene el honor de poseer las dos compañías (hoy de distribución, producción e incluso de exhibición) más antiguas de la Historia del Séptimo Arte. Y como nadie más puede presumir de ello, Gaumont ha querido celebrar esta longevidad con un periplo de actos y exposiciones que recorrerán Francia y otros paises europeos, entre ellos España.

Aquí contará con la colaboración del distribuidor de sus películas más actuales y de algunos clásicos de la prestigios marca: A Contracorriente. En efecto, por si no lo sabían, “Intocable” (Olivier Nakache y Eric Toledano, 2001), “Guillaume y los chicos ¡a la mesa!” (Guillaume Gallienne, 2013), “El extraordinario viaje de T.S. Spivet” (Jean-Pierre Jeunet, 2013), “Diplomacia” (Volker Schlöndorff, 2014) y la recién estrenada “Samba” (Nakache/Toledano, 2014), por mencionar las más recientes, son producciones Gaumont.

Pero volvamos atrás y centrémonos en los primeros momentos en que el empresario da sus primeros pasos, primero como fabricante de aparatos de proyección, después como distribuidor y finalmente como productor. No le fue fácil, sin embargo, iniciarse en lo primero. Ante todo quiso hacerse con la licencia de una de las máquinas de Lumière, que no la quiso vender ni a él, ni a Georges Méliès (que también la quiso), ni a nadie.

Así que, en su búsqueda de licencias, descubrió que un tal Georges Demenÿ (inventor inicialmente del fonoscopio), había patentado otro invento denominado el cronofotógrafo, que Gaumont desarrollará hasta convertirlo en una cámara de proyección y de tomas de vistas, exhibida por primera vez en la Exposición Universal de París de 1900.

Y como pasó con todos los pioneros, en los inicios de la industria cinematográfica (en Europa y Estados Unidos), se empezó a improvisar: nació el documental, se buscaron –dentro de las propias compañías–, los primeros “directores”, “actores” y “guionistas”. Que en el caso de la Gaumont fue una directora (la primera de la Historia del Cine), Alice Guy.

Era la secretaria particular de Léon Gaumont. Es ella la que va a dirigir las primeras películas (de un rollo de 20 metros de longitud y unos 5 minutos de duración) que se filman en el estudio que Gaumont levanta cerca de sus oficinas, en la rue des Aluettes. Y es ella (junto a Victorin-Hippolyte Jasset) la que va a responsabilizarse de la producción de la compañía hasta 1906, fecha en que Gaumont nombra director de producción a Louis Feuillade, el cineasta –¿lo podemos llamar ya así?)– que siete años después, le va a “obsequiar” con el primer gran éxito del cine de episodios: “Fantomas” (1913).

En realidad, Feuillade, ya le había dado una serie de películas que convirtieron a Gaumont en un negocio mucho más lucrativo que la venta de cámaras fotográficas. Títulos como “Le rêve d’un fumeur d’opium” (1908), “Judith et Holopherne” (1909) y “Les sept péchés capitaux” (en otras tantas entregas, 1910), con Alice Tissot o Léonce Perret de protagonistas, serie que precede a la que Francesca Bertini y la industria italiana van a rodar entre 1917 y 1818 con un éxito aun mayor.

Para entonces, la compañía ya funcionaba a todo tren, y con un nuevo nombre: la Société des Etablissements L. Gaumont (con un capital inicial de 2,5 millones de francos). Había construido unos estudios de rodaje inmensos (en Buttes-Chaumont), inaugurado salas de cine (entre ellas el Gaumont-Theatre y, sobre todo, el Gaumont Palace, en 1911, construido sobre el Hipódromo de la Place Clichy, que con sus 4.600 localidades será unos de los cines más grandes del mundo (su última proyección tuvo lugar el 31 de marzo de 1972). 

También expande su negocio por Europa y Estados Unidos. Y funda la Gaumont Film Company en Londres, Berlín, Moscú y Nueva York. Con todas ellas, hará grandes negocios y producirá excelente películas, sobre todo con la inglesa y la estadounidense. Aquí se aliará en 1925 con la Metro Goldwyn Mayer, formando una especia de Joint Venture de la distribución que durará hasta 1929. 

Con apoyos en todas las ramas de la industria, la Société des Etablissements Gaumont desarrollará su labor a lo largo de todos estos años, formando sociedades, nuevas compañías y logrando acuerdos con empresarios de Francia y otros países. Surge la Aubert-Franco-Film que enseguida se transforma en la Gaumont-Franco-Film-Aubert (GFFA) y que dará lugar, tras su quiebra en 1938, a la Société Nouvelle des Etablissements Gaumont (SNEG) que va a presidir Jean le Duc, con el apoyo del Gobierno francés y de la Banque National du Crédit, quien se hará cargo de la deuda de 325 millones de francos que arrastra.

Pero la SNEG resucita de sus cenizas y emprende una política de rodajes que le va a llevar a producir una serie de películas de gran éxito, bajo la atenta vigilancia –para no caer de nuevo en inversiones ruinosas– de los distintos consejos de administración presididos, primero, por el citado le Duc, y después por Daniel Toscan du Plantier (1975-1984), Nicolas Seydoux (hasta 2008) y Sidonie Dumas, hija del anterior, actual Presidenta de Gaumont.

Ya hemos mencionado los éxitos que han surgido con esta última de responsable de la compañía más que centenaria (no podemos obviar que fue Sidonie quien apoyó en 2011, y con entusiasmo, cuando nadie apostaba por ella, la filmación de “The Artist”, la película más taquillera del cine francés, dirigida por Michel Hazanavicius). 

En la filmografía Gaumont debemos mencionar igualmente nombres de cineastas que hicieron grande y le dieron prestigio en el pasado a la marca, como Viktor Tourjansky, Jean Becker, Claude Autant-Lara, Jacques Tati, Robert Bresson, Alain Resnais, Maurice Pialat, Claude Pinoteau, Georges Lautner, Luc Besson y Claude Chabrol, entre otros muchos.

Algunas películas de estos y otros cineastas que trabajaron para Gaumont, saldrán en “home video” en los próximos meses como hemos dicho de la mano de AContracorriente.

Precisamente, en la residencia de la embajada francesa de Madrid, tuvo lugar, el pasado mes de febrero, un doble acto de presentación relacionado con el evento al que nos estamos refiriendo y al estreno de “Samba”. 

En el acto estuvieron presentes, además del embajador francés, Jérôme Bonnafont, la Presidenta de Gaumont, Sidonie Dumas, los directores Olivier Nakache y Eric Toledano y Adolfo Blanco, Consejero Delegado de AContracorriente. Éste anunció que tras el estreno en salas de la película de Nakache/Toledano en nuestro país, su compañía organizará su particular homenaje a la distribuida Gaumont, a la cual se haya muy ligado por firmes acuerdos de distribución. 

Y el homenaje, según anunció Blanco, consistirá, entre otras acciones, en el lanzamiento en septiembre de una Colección Gaumont con títulos recientes y el clásico “Un condenado a muerte se ha escapado” (Robert Bresson, 1956). La colección, en forma de “pack”, se presentará en la 60º edición de la Seminci de Valladolid. Además habrá retrospectivas y proyecciones de títulos Gaumont que tendrán lugar en certámenes como el Festival internacional de cine y educación de Madrid, el de San Sebastian y el de Sitges. 

Aquí, bajo el lema la “Gaumont Fantastique”, se exhibirán en pantalla grande dos referentes del cine fantástico, restaurados para la ocasión: “Fantomas” que rodó Louis Feuillade en 1913 (contará además con música en directo) y “Los ojos sin rostro” de Georges Franju (1960).